Todo lo que hagas, hazlo bien, pues cuando vayas a la tumba no habrá trabajo ni proyectos ni conocimiento ni sabiduría. Eclesiastés 9:10
En un momento dado leí este texto bíblico y pensé, WOW… que cosa más cierta. Cuando me muera no hay más de esto. Pues debo usar mi tiempo para hacer cosas que tengan valor, cosas que tengan peso.
Está chévere que hoy puedo compartir con otros ideas e inspiración para hacer que sus espacios luzcan bonitos y sean funcionales sin gastar mucho, pero… ¿es esto todo? Me encanta la decoración, me apasiona inspirar a las personas a hacer de sus espacios unos donde se sientan bien y a gusto.
Pero eso no lo es todo, en mi corazón siempre he tenido el deseo de motivar a otros a hacer lo que aman. De inspirar a otras mujeres a luchar por sus sueños. De hacer reír a otros, ayudarlos a volver a sentir esa chispa por la vida y por su propósito.
Si esto es algo que amo por qué no lo persigo, por qué no me tiro de pecho que esta llanito. Cuando constantemente le digo a otras mujeres y hombres que hagan lo que aman. Entonces ahí voy yo a no aplicarme la prédica.
Llevaba tanto tiempo con el deseo de tener un espacio donde pudiese compartir mi ideas, hablar con otras personas y poder compartirlo con otros. Me tomó más de 5 años atreverme pero aquí vamos. Por fin me lancé, hace unas semanas atrás comencé a grabar lo que sentía en mi corazón. Hablé con otras creadoras, emprendedoras y amigas para que compartamos nuestras experiencias contigo.
Aquí vamos, en camino a hacer las cosas bien. Con la intención de motivarte, inspirarte, hacerte reír y evocar todos los sentimientos que surjan en el camino.